Oh, cuánto le amo – 4 de Abril de 2022

LA ASOMBROSA CRUZ 

Es Cristo quien por mí murió, mis culpas por borrar;

Dolor y penas él sufrió, mi alma por salvar.

¡Oh, cuánto le amo! Porque él murió por mí.

Los himnos que se enfocan en Jesús forman parte significativa de lo que se canta todos los domingos en las iglesias. El poder del nombre de Jesús es un tema que tiene muchas fuentes bíblicas, pero quizás ninguna más importante que el himno llamado kenosis, que se encuentra en Filipenses 2:5-11: Comienza con: Haya, pues, en vosotros este sentir que hubo también en Cristo Jesús:” (versículo cinco), y concluye, “para que en el nombre de Jesús se doble toda rodilla de los que están en los cielos, en la tierra y debajo de la tierra; y toda lengua confiese que Jesucristo es el Señor, para gloria de Dios Padre (versículos 10-11).

El tiempo de Cuaresma es oportunidad para recordar las muchas bendiciones que resultan de nuestra relación con Jesucristo, y a la vez cantar con reverencia al Verbo de Dios, nuestro Salvador.  

El himno #245 de nuestro himnario Celebremos su Gloria (¡Oh, cuánto le amo!) resume lo que disfrutamos los que amamos a Jesús.

El nombre de Jesús significa salvación (Mateo 1:21) y, Hechos 4:12 confirma que es solo en el Nombre de Jesús que se encuentra la salvación. Con sobrada razón debemos alabar a Dios y dar gracias a Su nombre (Hebreos 13:15).

Solo nuestro Padre puede ver el futuro, y Él traza para nosotros lo que sabe podemos soportar (1 Cor. 10:13), para nuestro bien (Romanos 8:28).

En Cristo tenemos luz todo el camino para guiarnos, porque Jesús es la luz del mundo. (Juan 8:12). Por amor nuestro Salvador murió para liberarnos, y su sangre preciosa nos limpia de todo pecado. Jesús llevó nuestros pecados sobre el madero: 

En él tenemos redención por su sangre, el perdón de pecados según las riquezas de su gracia, (Efesios 1:7).

¡Oh, cuánto le amo!

#245 (CSG)

  1. Es Cristo quien por mí murió, mis culpas por borrar; 

Dolor y penas él sufrió, mi alma por salvar. 

Coro: 

¡Oh, cuánto le amo! ¡Oh, cuánto le amo! 

         ¡Oh, cuánto le amo! Porque él murió por mí. 

  1. Jesús el nombre sin igual, precioso es para mí; 

Cual grata nota musical resuena en mi oír. 

Coro: 

¡Oh, cuánto le amo! ¡Oh, cuánto le amo! 

         ¡Oh, cuánto le amo! Porque él murió por mí. 

  1. Con Cristo yo seguro estoy, me da perfecta paz; 

Conmigo va, pues suyo soy; no temeré jamás. 

Coro: 

¡Oh, cuánto le amo! ¡Oh, cuánto le amo! 

         ¡Oh, cuánto le amo! Porque él murió por mí. 

  1. En horas tristes de dolor consuelo da Jesús; 

Me ofrece fuerzas y valor, me guía en su luz. 

        Coro: 

        ¡Oh, cuánto le alabo! ¡Oh, cuánto le adoro! 

        Y siempre le sigo de todo corazón. 

LETRA: Frederick Whitfield, 1855, trad. Esteban Sywulka B.