La Cruz excelsa – 3 de Marzo de 2022

LA ASOMBROSA CRUZ 

3 de marzo del 2022

En 2013 cuando Pablo Kalanithi cumplía 36 años y completaba sus estudios en medicina, fue diagnosticado con cáncer de pulmón, etapa cuatro.  Comenzó a escribir el libro Cuando el respirar no alienta, en el cual comparte las palabras de su oncóloga cristiana: -no es tu final ni el principio del fin, es apenas el final del comienzo.

Sí, para un hijo de Dios, la muerte es apenas el final del comienzo y ¡principio de la eternidad! En cambio, la mayoría de personas se concentra en experimentar placer pasajero para ignorar o negar la muerte. Como resultado se deja de reflexionar, sin seguir el consejo del salmista de contar nuestros días y así traer sabiduría al corazón (Salmos 90:12).  

Nuestro peregrinaje hacia el Domingo de Resurrección ha comenzado el miércoles de ceniza, al recordar que somos polvo, y algún día moriremos. Antes de llegar a celebrar la Resurrección de Jesucristo, es menester tener en cuenta la Cruz.  Uno de los grandes himnos de Isaac Watts (La cruz excelsa #516), nos insta a pensar en tan solemne sacrificio.  Reflexionar en la Cruz no se trata de sumirse en una meditación enfermiza en cuanto a la muerte, sino que, así como expresa el himno, una mirada hacia la Cruz aclara lo que sí importa para cada uno de nosotros, ahora y en el más allá. 

La segunda estrofa comienza con la letra “No busco gloria ni honor sino en la cruz de mi Señor”, palabras que seguramente fueron inspiradas por lo que escribió el apóstol Pablo a los gálatas:  lejos esté de mí gloriarme, sino en la cruz de nuestro Señor Jesucristo, por quien el mundo ha sido crucificado para mí y yo para el mundo (Gálatas 6:14).  

La Cruz expone lo que es temporal de la tierra y dirige nuestros corazones y mentes hacia lo inmortal en la eternidad. Revela a Jesucristo y todo lo que Él obró por nosotros en la Cruz.  Esa descripción en la tercera estrofa: “de su cabeza, manos, pies, preciosa sangre corrió allí,” nos confronta con “amor tan grande y sin igual que exige todo el ser”; verdades que resumen y terminan el himno.

Nos invita a librarnos del materialismo miope, a formar parte de tan gloriosa historia que se sigue desarrollando en el presente hacia un asombroso futuro.  La Cruz es la medida para descubrir lo que sí vale la pena.  Nos recuerda que Jesucristo murió, pero ¡Resucitó! Ascendió al cielo y con su Espíritu nos acompaña, guiándonos hacia un futuro donde no habrá lágrimas, llanto, clamor ni dolor (Apoc 21:4).  Nos anima leer lo escrito a los romanos: si vivimos, para el Señor vivimos; y si morimos, para el Señor morimos. Así pues, sea que vivamos o que muramos, del Señor somos.   Cristo para esto murió, resucitó y volvió a vivir: para ser Señor así de los muertos como de los que viven. (Romanos 14:8-9).  ¡Adiós todo temor, ansiedad y tristeza!  Ese símbolo de la muerte, la Cruz, es emblema de vida, ahora y para siempre.

LA CRUZ EXCELSA  (#516)

1.  La cruz excelsa al contemplar do Cristo allí por mí murió, 

     de todo cuanto estimo aquí, lo más precioso es su amor. 

2. No busco gloria ni honor sino en la cruz de mi Señor. 

    las cosas que me encantan más, las sacrifico por su amor. 

3. De su cabeza, manos, pies, preciosa sangre corrió allí. 

    corona de espinas fue la que Jesús llevó por mí. 

4. El mundo entero no será dádiva digna de ofrecer. 

    amor tan grande y sin igual en cambio exige todo el ser. 

LETRA:  Isaac Watts, 1707, trad. W.T. Millham